Retablos

 
   
Posee este templo tres retablos, dos de los cuales son de estilo neoclásico y otro de estilo renacentista, indudablemente mejor que los otros dos.
Comenzando por el de la cabecera, es neoclásico, bastante sencillo y estropeado por el paso de los años y de los hombres. Se compone de tres calles verticales, las dos laterales más bajas y la central más ancha y más alta. Coronada, esta calle central, por una hornacina rematada en arco polilobulado que contiene un Cristo. Por la altura y por lo inaccesible del lugar la pieza no se puede contemplar como se querría pero bien se puede apreciar que es una talla en madera policromada anterior al retablo.
Anteriormente dije que estropeado por el paso de los años y de los hombres y lo voy a explicar. Debajo del Cristo al que he aludido en el párrafo anterior existía una hornacina en forma cónica que contenía la imagen titular de la parroquia, que es Nuestra Señora de la Visitación. Una talla románica de unos setenta centímetros de alta, preciosa. Aparece la Virgen Madre entronizada y en su regazo el Hijo de Dios. Se expresan en poco espacio los dogmas marianos por excelencia: la Maternidad Divina de María y su victoria sobre el mal y el pecado, por ello lleva en su mano la manzana de Eva. En los años cincuenta se pensó que sería conveniente cambiar esta imagen por un conjunto en escayola que representase el mister io de la Visitación, y se adquirió un conjunto que representa a la Virgen y a Santa Isabel arrodillada a sus pies, todo el conjunto de dimensiones mayores que la talla románica. Para que cupiese en el retablo fue preciso reformar el hueco y el conjunto quedó un poco descompensado en sus proporciones, tal cual lo tenemos hoy.
 
       
Retablo Renacentista
Y en la nave contraria nos encontramos con una joya del arte renacentista español. Un retablillo de pequeñas dimensiones. Apenas cuatro metros de altura por dos y medio de ancho. Tres calles verticales y dos cuerpos horizontales, todo ello rematado por un frontón triangular en el que aparece la representación del Padre Eterno bajo la figura de un anciano venerable con la bola del mundo en su mano y una expresión que hace evocar el padre de la parábola del "Hijo pródigo". Llaman a esta nave "la de las ánimas", y en este Padre Eterno parece estar el porque, en esta representación de Dios como padre misericordioso.
Todo el resto del retablo está dedicado a San Juan Bautista y a otros mártires. Aparecen escenas de la vida del Precursor como su predicación, el Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, el baile de la hija de Herodías y la degollación de San Juan Bautista. Esto aparece representado en cuatro tablas de las seis y las otras dos representan, una a las santas mártires sevillanas Justa y Rufina, y la otra a San Fabián y San Sebastián. Todo ello aparece enmarcado por una estructura de columnas perfectamente simétricas, adornadas con caras de ángeles y representaciones de la muerte. Está fechado en torno a 1540, no se conoce su procedencia ni nada referente a su colocación dado que en los libros que se guardan en el archivo parroquial no aparece nada relacionado con este retablo Hoy día se puede admirar todo este conjunto en su esplendor original dado que hace tres años fue restaurado.
 
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*Está página ha sido realizada por Ana.I Llamera.León *